jueves, 13 de diciembre de 2012

Deseos infantiles


Lo enfermaba saber que moriría recordando ese día en que ella pedía deseos a los aviones. Hace 30 años que nunca hubo vuelta atrás para ellos. No solo porque la calle en donde se vieron la primera vez era de solo un sentido. Y no solo porque ella ni sabía ni quería ver lo que había al otro lado de la esquina. Sino que porque tampoco se avanza retrocediendo. Recordaría infinidad de veces que tuvo la intención de no parar en la luz roja. Su padre siempre se lo dijo, que anduviera con cuidado, que jamás pudieron bautizarlo. Cerraría los ojos y vería cada detalle de su vestido blanco. Dormiría recordándola cruzar sobre su pecho plano el cinturón mientras no se daba cuenta de que el vestido se subía por su muslo izquierdo. Habían llegado y entrado cuando él recordó que la había visto con un cigarro antes de que se subiera al auto. Se fumaría dos cajetillas diarias después de esa noche. El vestido en el suelo, su cuerpo pequeño, su cara ahogándose en la almohada. Muchas noches después despertaría sin saber si seguir soñando. Intentaría encontrar el sabor de sus labios en un cigarro. Rezaría después y cuando las culpas siguiesen ahí, vendrían las palabras de su padre a su cabeza. Y luego ella susurrando. Mirando por la ventana. Pidiendo por el cuidado de su hermana pequeña. Decepcionada del cielo, esperando ver pasar un avión como una estrella fugaz. Y luego él y sus manos en su cuello. Y después enfermo sabiendo que moriría recordando sus facciones de niña aterrorizada.
#10

Los monitos en la tele


Cuando un montón de niños lo arrastraron desde el auto rojo hasta la casa, no sintió que eso fuese la despedida. Estaba un poco asustado sí. Nada que no se arreglara con dar la vuelta y verla a ella sonriendo. Terminó bajo un árbol adornado para diciembre. Los niños solo lo conocían desde hace unas horas pero se sentían felices de recibirlo en su primer día.
Me arrepentiría de muchas cosas, lo sabría después. Ahora solo me divertía viendo a esos niños buscarme. Estaba por salir y ganarles cuando ella pasó por delante sin verme. De pronto ya no quise jugar más, quise seguirla para irnos a la casa. Iba con una señora. Y antes de tomarme de su mano para entrar al despacho también, escuché los ruidos de una tele.
          -Los niños deben ser buenos- dijo la voz del conejo que me encantaba.
          -Deben comerse toda la comida- solía esconderme bajo la cama si me daban porotos.
          -Deben compartir- mis primos no sabían cuidar los juguetes.
          -O si no – El conejo diría algo terrible, pero una voz suave se interpuso.
          -Deberá quedarse aquí- dijo ella.
          -Lamento que la situación llegará hasta este extremo, parece un niño bueno- respondió con lástima una voz extraña.
           -¿Puede ser posible?- Dije para mi mismo.
           - ¡Por supuesto que sí! ¡Si no se portan bien serán castigados!- respondió el conejo.
           -¿Pero y la navidad?- dije a punto de llorar.
           - ¡No habrán regalos de navidad!- dijo el conejo con una alegría irritante.
Ella, dulce como siempre, bajo hasta besar su frente y dijo algo así como que no sería para siempre. Antes de algo los niños llegaron arrastrándolo al juego otra vez. Después de todo era su primer día.
Me arrepentía después de haber seguido jugando. Y aunque ya no era un niño, si pasaba un auto rojo le decía que me portaría bien y que me comería toda la comida.
#9


Marioneta


Estaban por cumplirse las ocho horas y todavía se sentía como una pesadilla. No quería escuchar su voz ni alguna otra orden. Este era el décimo café del día. Los demás se movían haciendo cosas sabiendo que después les obligarán a comenzar otra vez. No les importaba dejar enfriar el café. A mí me ahorcaba la camisa como estar guardado en una caja de colección. Veía su puerta cerrada, aliviado de saberlo jugando con la secretaría. Yo me había echado a perder y tenía náuseas de pensar que él se pudiera aburrir de mí. Todos se morían de miedo, pero yo me moría un poco más. Por eso dejaba que la camisa me asfixiará como cuidando de no romper mi propia caja. Decidido a alargar mi vida útil, porque tarde o temprano todos caeríamos, pero no todos lo haríamos con estilo.  No sé quién lo disfrutaba más, si él jugar o ellos ver sus corbatas usadas como hilos. Yo no amaba el café, pero me sentía mejor medio despierto aunque despertar no bastará para acabar con las pesadillas.
#8

Pequeña


Solías repetirlo de memoria hasta hartarme. Se sentaron en una sala de conferencias que estaba libre y le ofreció café y galletas italianas de almendra. El periodista decidió ir directamente al grano.-Según tengo entendido, ha estado bastantes veces en Muramaris. ¿Por algo en concreto?
Aunque se supone que debiera saberlo, puedes decepcionarte de mí otra vez. Algo así como tus ojitos risueños se cruzan con la respuesta. Me gustaría excusarme siempre en algo como eso. Me gustaría incluso que fuese cierto. Decirte que dabas tantas vueltas en mi cabeza que te colabas en cada asunto importante. Nunca se me ocurrió que vieses las cosas como las ve una niña. A lo mejor solo te provocaba curiosidad la forma en que las galletas y las almendras se mezclaban en un asunto importante. O quizás y lo entendías todo y querías llevarme lejos para tenerme solo contigo. Quizás hasta sabías que Muramaris era una ciudad en donde te ahogarías en primavera. No sé la respuesta a eso tampoco. Lo cierto es que lo único que nos guió a algo en esta relación destinada a nada fue esa película. La que solías repetir hasta hartarme igual que cuando decías “Papá te amo, quisiera verte mañana”.
#7

Carta Astral


Si me dan a elegir te volvería a conocer bajo las mismas estrellas otra vez. Te lo digo aunque me asuste de solo pensarlo. Mis amigas siempre dicen que somos como dos leones cariñosos y avasalladores. Pienso que sí, que cuando el sol pasa por Marte nos gruñimos un poco. Pero tú lo sabes, somos más como dos peces escurridizos. Y aunque a veces grite palabras que pensó mi estómago y no mi cabeza, me gusta cuando me dices luna lunera. Me encanta que veas más allá de mi histeria. Poder ser el universo de tus sueños. Hacer poesía cuanto te beso. Y me gusta contarte secretos al oído, de la misma forma que Mercurio le susurra al sol. Eres todo Venus, la única forma que sé de amar. Me angustia que puedas llegar a cruzarte con Plutón y pensar que este amor pueda ser imposible. Así que perdóname si no te dejo ir tan lejos, en donde el sol ya no ilumine. Los martes nos pasamos el día en la cama y los jueves siempre pensamos que no tendremos suficiente. Entre medio de todo eso a veces tu mamá todavía nos llama y la imagino llena de anillos intimidantes como las de Saturno. No te preocupa, porque aunque simples como los de Urano nosotros tenemos también los nuestros. A veces este amor es como el mar en Neptuno y podemos estar llenos de grietas de terremotos. No importa si en el cielo siguen habiendo estrellas para querernos. Que si me dan a elegir, elijo todo lo que el horóscopo nos ha hecho.
#6


Made in China


Papá nunca dijo "Te compré en Vietnam". Quizás sabías demasiado bien que la verdad dolía un poco más que las cuerdas en mis muñecas o en mis tobillos. Yo no sé si nací atada, pero estoy segura que no conocería otra forma de morir. Las cuerdas me enseñaron a mantenerme en pie aunque nunca caminé. El asunto es que yo era capaz de intuirme un objeto mucho mejor que él. Sabia que valía más que una silla, pero no más que el puerco que te habían dado de mascota. A mi no me podían comer, pese a tus muchas mordidas. Fuí siempre tu peor negocio y eso que me encontraste de oferta. Ahora, después de muchos juegos y muchos años  habías puesto demasiado deseo en mi y no fue díficil robarte las cuerdas de otra comprada en otro país. Te dije palabras bonitas como las que tu decías antes de colocarme en la caja y guardarme en la vitrina mientras te hacía el mismo tatuaje, "Made in China".
#5

Almas gemelas


He querido negarlo, pero no se puede impedir lo inevitable. Ahora es un poco tarde y aunque te hice creer que sí, nunca te tuve tanta fe. Ni siquiera imaginaba que pasaría con nosotros más allá de pasado mañana. Me avergonzaba el llanto de tu madre. Me incomodaban los abrazos de tus familiares. Me irritaba haberte querido así. Estaba ocultándome de tus flores cuando tu sonrisa media estúpida me busco para decirme que se iba. Te hubiese culpado de cobarde por encerrarte a dormir, por no querer hablarme. Me hubiese emborrachado para gritarte hasta romperme la garganta. Te hubiese gritado que me cagaste la vida. Hubiese imaginado que eras él, pero solo eran el mismo rostro y la misma sangre, iguales a los que ayer se estamparon en el suelo. Al final no podíamos darnos consuelo. Ninguno podía hacer nada para frenar el auto e impedir que todo acabara.
#4
 

Deja Vu


Era temprano cuando decidí mirar y grité. En la bola todo era terroríficamente igual a hoy. Ni siquiera tomé una maleta cuando unos minutos después salí a tomar un tren que viajaba hacia el futuro. Bajé en la parada que decía “Lunes siguiente” y por supuesto nadie dijo nada cuando caminaba hacia mi casa ni siquiera un “Hey parece que haz rejuvenecido como una semana”. Esta bien para mí, sería una mariposa hoy y mi aleteo los sorprendería después. Una semana me bastaría para desordenar las cosas y hacer un tsunami en la imagen del cristal. Entré a mi casa con la idiota esperanza de que mover mis libros me llevaría a buscarlos a Pekín. Si los colocaba  bajo el florero, lo recordaría, incluso si los guardaba en el cajón que nunca abría. Estuve unos cuantos minutos así y me rendí pensando que esto era una mala idea. No olvidaría ninguno de los movimientos que hiciera hoy y nada cambiaría accidentalmente mi vida para darme una aventura de película. De pronto sentí ruidos en la puerta, miré y era yo que salía un poco espantado y sin maleta. Cuando quise alcanzarme, mi cabeza se golpeó contra un vidrio que me encerraba no solo a mí, sino también el tedio, el horror y la condena de vivir otro día igual.

Una semana después las cosas seguían igual y era temprano cuando decidí mirar y grité.
#3

Rey de nada


Él no tenía un arma, aún así yo también moriría hoy. Aunque no me atrevía a ver su cara sabía que él podía intuirlo. Su instinto animal se extendía más allá de comer carne. Al menos me quedaba el pequeño consuelo de encontrarme solo en medio de la selva. No había súbditos con quienes fingir valentía. Él lo sabía también. Seguramente se escuchaba fuerte en sus orejas gigantes el sonido de la cobardía cercenándome. Debe haberse sentido misericordioso de dejarme morir lo suficientemente lejos de donde pudiese conocerse la verdad. Incluso se quedo quieto un par de minutos más para que alcanzara a sentir la suerte de que tal vez ni me reconocerían. No tendría que dar explicaciones ni sentirme exiliado de mi trono. Entonces movió solo un centímetro su cuerpo descomunal y yo mojé mis pantalones. Aún así continué mirando el suelo. Entonces su boca larga acarició mi oído como en un beso y no en un duelo a muerte. Mientras le hacía caso y lo dejaba ciego, sentía mi corona hacerse añicos. Ahora que estaba seguro de que él moriría primero, pude verlo. En su rostro se reflejaba la historia de la humanidad. Millones de años parecían haber cincelado cada una de las arrugas de la cara. Con su cara de elefante no necesitó un arma para matarme de culpa y pena.
#2

Bailar un amor herido


La única vez que amé fue en puntas de pie, sangrando. Tal vez este amor estaba destinado al fracaso porque comenzó con nosotros bailando un tango. Tal vez era eso lo que movía mis manos por tu cuerpo mientras te contaba una mentira. Tal vez eran los tres pasos hacia delante y los cinco en retroceso que este amor siempre fue una huida que no se cumplía. Tal vez era la indiferencia que fingíamos bailando la que nos hería. Tal vez coordinábamos tan bien que no había más remedio que acabar dentro de ti. Tal vez era el tango que es de a dos y no el amor que continuábamos bailando. Porque no sé si alguna vez sentiste conmigo que la vida entera era como un sol de primavera, tu esperanza y tu pasión. Yo solo recuerdo cuesta abajo, en la rodada, soñando con tiempos que no volverían. Así que dejé en silencio el tango con un corte en mis tobillos y todavía en el escenario, en puntas de pie, mientras te ibas, yo te amé.
#1

sábado, 27 de octubre de 2012

Iré al médico en la semana


Debo haber hecho muchas cosas mal que ahora que te veo no sé si eres tú otra vez.

viernes, 31 de agosto de 2012

Inentendido no inentendible


No me da culpa amar. Lo que duele son las calles que no podré conocer contigo. Lo que hiere son las horas que no gastaré a tu lado. Lo que se destroza a veces son los elefantes que miraré sin ti. Lo que me mata es el reflejo de la Luna repitiéndose tres veces en la ventana de una micro. Pero no me da culpa amar, aunque solo pueda ser a través de una canción. Aunque ya no seas bonito ni primaveral. Aún cuando ya no pueda hacerlo más y la ciudad se llene de mar.



viernes, 10 de agosto de 2012

Ermitaño


Luna


Este invierno nunca fue lo que debió ser y de pronto con papá estabamos en medio de la carretera en un paseo para ver la Luna nacer, nunca fuí buena en dejar de seguir lo que me duele así que puede que la estuviese buscando, pero estoy segura que la bajaría y destruiría y lo de llorar sería después. ¿Qué piensan cuando la luna así amarilla está en sus fotografías? ¿Qué piensan que sería llegar has
ta allí? ¿Igual de redondo y amarillo? ¿Qué sus cráteres podrán solucionar algo? Yo sé que no y por eso eramos como una película en que nosotros no estabamos, incluso si todo lo demás sí con esas canciones de Pearl Jam y Aerosmith, nosotros seguiamos estando en medio de algo que no era nada, en silencio y papá era the driver can't no be a mechanic; cuando ví a mamá yo quise ser una canción colándome en mi misma. Todo fue sábado y pequeño y llegue a casa con náuseas y Cerati que cantaba "Si no olvido, moriré".
 

sábado, 4 de agosto de 2012

A veces siento rabia y estupidez juntas


Tengo la música de una película que a nadie le importa aunque a mi me duela, porque me duelen los disparos, y la tengo comprimida, es de esas películas en que la protagonista se parece a esa niña que daba besos en el parque, pero luego la recuerdo bien y me acuerdo de que yo no sé acordarme de la gente, que no se parecen tantos, y sería bonito porque a la protagonista le dan un beso que dudo que a ella le hayan dado.

lunes, 30 de julio de 2012


Hoy fui casi el cliché perfecto de la niña con el abrigo azul y los audifonos en la plaza de los columpios, solo falto vomitar sobre el pasto y morir.


Mi sueño es tener una vista preciosa hacia un lugar al que no pueda llegar nunca, plagado de estrellas que a veces me puedan asustar y que cuando salga de casa tenga a la vuelta de la esquina un parque de girasoles y estar hasta la madrugada con la venta abierta hasta poder guardar en la amohada el murmullo de la noche y dormir tardes enteras con el sol brillando en mi cabeza y quiero dejar de destrozarme aun cuando algún día sea inminente ser nada.


Cuando tengo ganas de volver a saber de ti y mi duda es si ahora te lavas el pelo porque antes no lo hacias...

jueves, 26 de julio de 2012



Tengo sueño, pero no sueños, descubriré algún día que he vivido más años de lo saludable aplastada por un elefante.

sábado, 14 de julio de 2012


Hay cosas que me duelen en la medida justa. Si es que eso existe. Si es que me duele en donde tiene que doler. Si la verdad no es parte de una mentira. Si mis malas ideas siguen siendo mias. Para bien y para mal, al mismo tiempo y también mezclado.



sábado, 7 de julio de 2012

07 07 again


Si Alex presionará yo podría darle un mundo seguro, pero Alex no presiona ni le gustan las cosquillas, que las cosas son como son. 

"What's blowing? Where's suffer? Who's scar? I see, love is loving. My delight run down my life... Ooh, I'll be there. Light your way, light your way. By your side ♪"



Valparaíso no capital

Si yo fuera yo (sin puntos suspensivos)

Preciosura

Los Autenticos decadentes - Un osito de peluche de Taiwan

Mágico


Microcuento


Ibamos los mismos de siempre bajo el túnel de siempre, con un poquito más de frío no más, cuando ocurrió algo que no sucedía siempre pero que tampoco era de nunca, el metro paró y una señora gritó, luego a través de los altavoces comprendimos lo ocurrido, "sorry, fue sin querer". 

PD: Tiene final alternativo, hicimos una revolución, nos tomamos el metro, en la tele fuimos un reality show por 30 días y después comimos pan con palta.

Que no pasen las horas, el tiempo es un invento, pero mis sentimientos son de verdad ♪

Every aircraft, every camera, is a wish that wasn't granted ♪ La locura compartida.

She says she would love to come help but the sea would electrocute us all ♪

I promise

Y la vida siguio como siguen las cosas que no tienen sentido ♪

Microrebelión. Voy a dormir y vuelvo.

19


Los domingos la geografía debe ser más grande y por eso nos sentimos rotos como toda una cordillera perforando tímpanos, como la falla de San Andrés dividiendonos el pecho, como el círculo polar inundando nuestros ojo. 

20


Vivir después de pronosticar el apocalipsis no implica tener más aire en el mar para volar aviones de papel mal hechos, no implica sueños cuando se tiene sueño.




Está canción trata de un elefante que asesinaron Batman y Robin y que no era un elefante, era un rinoceronte obligado a ser un Dios sin poderes porque tenía un ojo ciego en donde vivía una sirena sin un ángel para amar, y un amor no correspondido, pero ningún lugar al que regresar, ni ningún perdón para regalar, que suspira en el desierto de un mar del que eras dueña cuando el inverno no te estorbaba como ahora sí. Está canción habla de mi cuando no se puede con la vida si los vecinos se ponen en ese plan. 

Tu inconstancia es más bien algo enfermo y nunca es el final para esto.



Locura y náuseas


Nunca es también un final y es mucho más romántico que siempre, entre otras cosas, porque siempre no tiene nariz para respirar.

El invierno somos nosotros saliendonos desde nosotros mismos


Cuando siento que definitivamente no puedo parecerme al verano, pienso que el dolor de cabeza que tengo el resto del día es el invierno viviendo en mí, pero yo podría enojarme y seguiría teniendo la razón. Me gustaría dormir.
 


35


Me tranquiliza escuchar gente hablando en Chino, es el relajo raro de no poder entenderlos, de imaginar que hablan en dibujos que a ellos mismos les cuesta entender, es la posibilidad que da la ignorancia de creer que hablan mucho más de la verdad de lo que lo hacemos nosotros, de que muy seguido les duele la garganta.


¿Y si el principito hubiese sido un pez?

Díficil


Sí. O sea, era indesmentible y estaba ahí, en medio, como si nada. No. No sabría explicarte como.
-Nena, nena, es un conejo!- No sabía usar el microfono y sus ojos no eran fucsias o tal vez sí, quién podría saberlo? Sus pantalones llegaban al suelo y se le veían hasta las rodillas.
Era gigante y estaba lubricado, conejo rosa.
Sabes? Creo que hoy no sería capaz de negar que también deseo que el principe azul se torne negro, sin colores, que te haga saber que era un disfraz y una máscara de plumas imaginarias...Y ni aún así y me da culpa.

lunes, 7 de mayo de 2012

Semi continuación de otra cosa


Los conejos gigantes son perseguidos por superhéroes anormales, provocan huir y provocan quedarse, al menos ella quería quedarse, obviamente fueron más las veces en que se fue. Cuando hay pelotas amarillas en el cielo los conejos se esconden en sus madrigueras, se parecen a mi cuando no sé lo que quiero y siento que lo quiero tanto. Batman y Robin tenían problemas, pero los conejos no tienen retorno, tal vez nunca se vayan, tal vez quieran imitar a los árboles, pero si se fueran no importaría si volvieran, son gigantes ínfimos y eso a veces les hace llorar; ella siempre lloraba por todo lo que no podía ser y quería ir a correr tras ellos, me desesperaba porque nunca fue de los que se quedaba y no importaba si quería ni si a mi me dolía o a ella también, iba a desaparecer, tan simple y radical, y habíamos dos o tres que nos quedaríamos intentando pegar con la gotita su sonrisa a nuestros recuerdos, así que un día tocando sus lunares quite su angustia y la guardé, no me dio las gracias, si me odio lo entendí también. ¿Qué nos queda a los que no podemos ser héroes? Papá es chofer como si ser mecánico lo hubiese podido quemar, papá es cosas que en realidad no es. Los conejos no conocen la respuesta, sin embargo, prefieren creer que sí y culpan todo a la altura, viven tratando de encogerse y muchas veces mueren ahogados con la cabeza enterrada entre sus piernas. Ella conocía la respuesta, aunque fingiese tanto que se lo creyera, la deje ir porque una parte de mi lo sospechaba y otra parte odiaba demasiado. Batman y Robin tienen batiarmas de liquidación y licencia para cazar, a nadie le interesa los que no son.

jueves, 3 de mayo de 2012

252


Tomen, les regalo un número: 252. Pueden hacer lo que quieran con él. Pueden reinventar la teoría cuántica, hacer estallar galaxias, escribir un código secreto que todos conozcan menos yo, pueden dárselo a su perro, pueden comérselo o tirarlo a la pared y verlo caer al ritmo de una canción que no es de ustedes, pueden tirarlo a la basura, pisotearlo, equilibrarlo en una cuerda en cuyos extremos alguna vez viví, contarle sobre el amor y creer que les entiende, enterrarlo como a un hijo muerto, llorarle el pasado, hacerlo protagonista de sus pesadillas, pueden llenarlo de sus recuerdos y creer que mañana cuando despierten las cosas volverán a hacer lo que ustedes creían que eran, que no son ni un 0,000000252% de lo que en verdad fueron y ni de lo que nunca serán por más que lo quieran, que vomiten en el baño de un aeropuerto, les duela la cabeza o les sangren sus manos extendidas más allá. Pueden hacerlo y haganlo, porque no me importa.

sábado, 28 de abril de 2012

En estos días no sé escribir más que de mi


Me quede toda la tarde mirando suspiros desvanecer desde su hocico de Rinoceronte en medio de un ataque de nostalgia masivo. Los días se han acabado de un momento a otro, antes de eso dejaron una nota en el refriguerador donde quedaron guardadas unas penas desérticas procedentes de una galaxia extraña, la nota dice que 0,1% de esos suspiros se llevan el 0,1% de un amor que arranca la vida y es tonto, pero entonces quise llorar y tape sus fosas nasales, no quiero que la vida se lleve nada, quiero que me devuelva los días tal como fueron, incluso si en alguna vez tuve que quedarme a ver la lluvia desde casa. ¿Para qué tienes un cuerno? Es mejor ser un pez y no respirar jamás, pero soy como sus mocos en mi mano y no sé nada.

miércoles, 25 de abril de 2012

"Que tú y yo pasamos de bailar..."


Soy sincera aunque no sea lo correcto y aunque no lo sea contigo, tú que no existes más ahora. Soy drástica también y hago líneas de aquí al infinito, aguantando el aire y estornudando después verdades para mi que no pueden doler. Nunca más lo siento, pero perdoname hoy por soñar a veces que te sigo queriendo. Quisiera comprender las matemáticas, pero entiendo mucho mejor las cicatrices que se quedan en el suelo cada vez que tiembla. Alguna vez fuí algo de lo que aún ahora no me arrepiento, pero que ya no puedo ser más. Soy tonta y pesada y no soporto un montón de cosas y me gustaría vivir en la nubes, pero me duele adentro que queden tan lejos del mar. Sé que me parezco al frío, ¿debo pedir disculpas también? Sé que cuando me parezco al frío nunca he sido lluvia y que me cuelo muy dentro de mí misma y que no hubiese soportado que hicieses arco iris conmigo y también me dolío alguna vez. He vivido perdiendo el tiempo e intentando recuperarlo después, soy igual a todos y me cuesta ser igual a ellos. Cuando construiste una dimensión paralela en un ritmo en el que yo quedaba fuera, descubrí cicatriz que no se ven y desiertos que no eran cálidos. 
Tú, que no existes más ahora, no pisarás 2046 y yo, que soy algo que no he sido antes, no tomaré un tren que es demasiado frío en diciembre. 
Me gustan los rinocerontes aunque no los pueda dibujar y me gustan estas palabras imposibles de existir.

domingo, 15 de abril de 2012

Feliz cumpleaños Ámbar


Con Alex a veces peleamos un poco y después nos hacemos los buenos escondiéndonos bajo la cama a ver si encontramos monstruos a quién contarles cuentos, cuando él no se da cuenta yo le hago un cariño y cuando él finge molestarle sé que esta sonriendo, y tiene una sonrisa bonita de niño de invierno, de niño sin destino ni final, achinando sus ojitos de mar de sueño mientras mira hacia un costado algo que yo no alcance a crear, algo que va a estar siempre incompleto. Alex dice que yo tengo la culpa y es verdad. Una vez, en un día que no era mi cumpleaños, me regalo piedras para tenerlas siempre en mis bolsillos, cuando le pregunte si puede que hayan sido estrellas me dijo que no fuera tonta, que solo eran un peso, tan encantador que hasta le molestan mis besos en el cuello. Cuando la fiesta termino nos quedamos un rato solos en Jamaica adivinando nuestros pensamientos, él está preocupado por saber lo que comen los rinocerontes y si les gustará más el cariño con la derecha o con la izquierda, yo estoy guardando suspiros ajenos con piedras en mis bolsillos. Cuando Ámbar cree que ha sido suficiente de cumplir años llega para hablarle a Alex con las manos, a Ámbar lo hace verse alto eso de aprender a quedarse (o a irse un poco menos). Alex me dio un papel que cuenta que Nessi ha dicho que ya no quería ser un monstruo y trae escrito por él mismo la palabra "gracias", que Patrañas le ha dicho que la pecera se le hace grande a ratos y que no extraña nada el mar y a mi me da pena que me mienta pero me hacen feliz sus consuelos, el postdata da instrucciones y no necesito leerlo para doblarlo y guardarlo en un bolsillo y agrega que duerma un rato, que él también sabe de palabras.

viernes, 13 de abril de 2012

Perdón


Cada vez que truena pienso que si Dios es un Rinoceronte que vive en el cielo y que tiene ojos ciegos y una pena de amor y que vive atascado en un banco de arena, de arena de sueños, de arena de estrellas, de arena de miles de tiempo, y que sufre por intentar hacer existir a los unicornios y que quizás no y que tiene un reloj colgando en el pecho y un cuerno agrietado y que sueña con palabras que no conoce y que vomita galaxias y que guarda agujeros negros bajo la almohada, entonces lo perdono
.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Let me


Salio a buscar un pájaro de canto rosado, medio de mentiras, medio de verdad.
Estuvo perdido desde el principio porque era de esos humanos irremediables y un poco roto.
De principio a fin, siempre fue el fin.
No se puede encontrar lo que no se conoce, no se puede buscar en medio del vacío.
Le dijeron que consuelo le podía servir y le hablaron del arrullo suave y miel del canto rosa de un pájaro y se olvido que era de esos hombres que solo pueden escuchar el color azul, que había nacido irremediable y un poco roto.
Se encontró con inviernos en cada esquina y en uno especialmente lluvioso, al final del final, pensó que la respuesta a todo era nada y sin sentido.

viernes, 10 de febrero de 2012

Rinoceronte


Un buque de guerra hirió a un ángel que visitaba a la sirena de los ojos de mar tortuoso de un rinoceronte alado, cortando para siempre el hilo que lo sujetaba a la palabra Dios allá en una nube que algunos llamaban el paraíso. Planeó su viaje de regreso en un cohete ruso, en su equipaje guardaba aguja e hilo nuevo, la sirena como despedida le ofreció una canción que se llamaba "amor". En tres suspiros y uno y medio el regreso quedo suspendido y el ángel le dijo a la sirena "regalame tu canción, regalame tu amor". Ella le enseño millones de burbujas mezcladas con mariposas que aleteaban en su estómago y crearon juntos una felicidad desconocida. De a poco, como siempre, todo empeoró, la sirena parecía perdida, su voz no sabía ya de ninguna canción, y al ángel desesperado le explicó que el rinoceronte enamorado tenía sus ojos solo en ti, para descifrar tus palabras escondidas estaba ciego a todo lo demás, y al ángel ahora no podían ver. Y el ángel ofreció tus palabras y el rinoceronte sus ojos dio y quedo ciego, ciego con tus palabras de daga y con el corazón herido, con un amor destruido, vomitando las galaxias más tristes del infinito y el ángel no lo aguantó, quitó sus propios ojos luego de ver tu alma de tiritas. La sirena culpable cantó una serpiente que cosió las alas del ángel nuevamente a la palabra Dios y ahora sus canciones se parecen mucho a un rezo que nadie oirá.

Rinoceronte


Un rinoceronte alado cruzaba la luna 3 veces en la noche, ninguna en el día. Él no conocía tus palabras, tus palabras escondidas por dentro en tus mejillas; ofreció por ellas sus ojos de mar tortuoso a un ángel enamorado de la sirena que vivía en sus pupilas. Tus palabras habían apenas rozado sus oídos cuando ya vomitaba tres galaxias y estornudaba un fuerte amor de sabor a destrucción. Sus ojos ofrecidos te vieron muy a lo lejos herida, vieron que guardabas un alma hecha tiritas y lloraron un poco por un dueño que ya no tenían, que ahora se iba por el infinito de un banco de arena para susurrar en sueños algunas tonteras.

Rinoceronte


Escribí una tontera y te la mandé con pasaje de ida y vuelta, pero tú huiste con ella y el abrigo roto de un hombre que quemaba tus ojos con encanto. Terminaste atascada en un banco de arena, de arena de sueños, de arena de estrellas, de arena de miles de tiempos que guardaba a un rinoceronte que un día me dijo una tontera y que yo te mandé con pasaje de ida y vuelta.

De terror y Dejà Vu


-Oh una madriguera - Dijo con sus labios hinchados y agregó: -Debe haber un conejo- El índice y el pulgar palpitando de emoción.
-Un conejo asesino, mutante y catastrófico - Él respondió y luego quiso comérsela a besos, incluyendo su lunar izquierdo.
Y el conejo huyo, porque Batman y Robin lo seguían.

"Si el amor fuer a caducar, que sea en mil años más"


Quiero volverme noche en ti y que sudemos estrellas,
guardar tu voz en mi para que sea como un agujero negro
y que flotemos en la nada como en un paraíso sin fecha de vencimiento.