Quiero que alguien me mande un mail y que me cuente de su vida y de las muchas cosas que le pasan y que yo le conteste que no tengo nada para contar y que me diga que no importa, que sus historias nunca acaban, que vive en el desierto y también el mar, que su vecino es un hombre muy viejo que cuida de algunas flores y de la foto de una mujer que ya no esta, que me diga que en una pequeña calle guarda pececitos de colores, que me pida que los vaya a alimentar, que me diga que no duerme, que ya contó más de la mitad del cielo, que me ha guardado un puñado de estrellas en una maceta, quiero que me mande un mail y que me diga que en puntas de pies toca el cielo, que bajo su cama hay un par de cuentos sin terminar, que no me asuste, que me mandará por carta un día de invierno, que me escriba mucho, que me mande un mail a cada suspiro, que no le importe que mi vida se encuentre en un verano dormido, que me cuente de canciones, que se quema la lengua con el café cada día, que las flores crecen siempre de un color nuevo, que el trabajo va de mil maravillas, que todos los días su pie se atasca en un charco, que nunca mienta, que nunca diga adiós y que me cuente un día con una letra chiquita y tímida que a veces llora, que el desierto es tan solo y el mar tan inmenso.