
Pereza tiene carameloz y me vuelve loca y ni siquiera la quiero, pero es dulce sabor en mi boca y entre fiestas y medias volqué su sangre sobre mis piernas y se reía desparramada en la escalera y yo sobre ella, sus manos en mis caderas, bebimos detergente directo de la botella y su lengua, suave como canela, tentaba a mis dientes y sin pensarlo le mordía la oreja, mientras su pelo largo se amarraba a mis muñecas y como efecto secundario nuestras salivas eran transformadas con calma en desenfrenadas burbujas y de pronto un beso y me pierdo y me ahogas y quiero sentir a Pereza comerme la boca y es justo en el momento en que su ropa me estorba, que tomó mi cartera y mis zapatillas stereas me hacen caminar hasta la puerta, pero ella se me ha colado por la espalda horrorizando suavemente a mis mejillas sonrojadas y como soy asi, solo siendo cada vez que puedo al mes, me escapo y me escurro entre las calles y sus luces de neón y su gente de sábado y llegó justo a mi sitio favorito y después de un rato Pereza quiere jugar otra vez y tiramos para mojarnos con colores inventados y tomo el metro, directo a mentir otra vez.
PD: Sí, aún en mi política de no explicar nada.
