






Cuando estas cerca lo impregnas todo de ti- creo que incluso estando a millones de kilómetros de aquí- además para mí hablar de amor es simplemente hablar de ti y si alguien me quiere mostrar sus diversas formas, si alguien me lo quiere explicar, inmediantamente me pregunto si se habrán enamorado de ti, porque siempre concuerdo con ellos, estar enamorado es así- así, así, así, tan así que duele, que quema, que no hay nada mejor que estar así- estar enamorado es estarlo de ti.
Y soy el chico loser de la película, al que han abandonado, el que jura que ella- tú- llamará diciendo que lo siente, que se ha dado cuenta de que no hay nadie como tú- como yo- y ve pasar los días- he visto pasar tantos que ha cambiado la estación- y todos los absurdos espectadores de esa sala comprimida sabemos que no, que el teléfono en esta película no se escuchará- no he recibido llamada alguna-. Este amor es terriblemente sucio, porque no -lo hemos descubierto después y aún así no somos capaces de asumirlo- no somos especiales, hey insignificante hombre de esta pantalla gigante, no somos los primeros en enamorarnos y hoy, como tú y como yo, millones se sienten así- incluso ella- y ni siquiera es por ella- es terriblemente horrible que no todos te amen así, preciosa- es por gente a la que ni tú ni yo nos voltearíamos a mirar. Este amor no es especial, es él mismo que sienten un montón de personas de esta masa a la que me niego a pertenecer- tú estas salvada, tú no eres de aquí, eres de una estrella fugaz a la que apenas divise a través de mi ventana empañada de una lluvia que después tú volviste multicolor-.
El protagonista de pronto ha descubierto algo espantoso, que todo caduca, como la piña de una lata. No, no, no! ¿Cómo es posible que tú puedas acabar? Se ha emborrachado con la piña- aunque se muere por emborracharse con ella/ contigo- y después de un amor fugaz que se ha prendido en su alma pero que no la logra opacar- puedes estar tranquila, nada nubla mi vista hacia ti- ha descubierto lo mismo que todos- es tan sucio, sucio- que que si los recuerdos se pudieran enlatar ojalara no caducaran nunca, pero de ponerles una fecha que sea en 10.000 años más- te voy a querer 10.000 años más-.
Soy espectador, en la pantalla se han dibujado mis sentimientos, pero no es porque el tipo que hace de director me haya moldeado en su obra- somos seres ajenos, por más que crea que el maldito se ha metido en mi cabeza- es porque este sentimiento es sucio, cualquier que se aprecie de gente lo ha manoseado, pero ya da igual, sé que te amo, que te has ido, que no volverás por más que te busque- ¿sabías que es bien probable que nunca hayas existido?- pero espero poder enlatar tus recuerdos preciosos y hacerlos caducar nunca, jamás.
Momento!! Esto aún no ha acabado. ¿Acaso, director, sabes aún más de mí? ¿No te vasto con haberle mostrado al mundo que tú también la amas? ¿Qué conoces la manera exacta de como se dejan ver mis sentimientos? Me tienes impresionado, querido- con el tiempo esta lejana cercanía nos ha juntado en los mismos intereses-.
Demuestras mi teoría, mientras nos creíamos tan especiales de amarla- egolatría suprema del alma mía- justo en ese instante alguien más se ha enamorado, justo, justo, igual que nosotros. Ella lo mira, al mismo tiempo esta cantando, esta bailando- tiene gracia-. A él su novia lo ha dejado, se ha acabado algo que creía duradero y especial, no sabe distinguir el momento exacto en que el vuelo cambió de dirección. La novia ha llegado hasta esta chica extraña, bonita, de gracia infinita y le ha dejado una carta que él se niega a leer, no sabrá nunca que la carta carga unas llaves que la chica que baila utilizará para aproximarse a él de una manera nada usual, mientras él se dedica a consolar a su casa y cosas de la ausencia de la que fue su novia- ve llorar a su toalla-. Ha llegado el punto en que ambos se han enamorado, pero el encuentro no se ha concretado, una carta los separará. Dios nada, dura tanto, pero, oh director, me impresionas de una manera extravagante, justo cuando hemos creído que llega el momento de la soledad ella ha regresado y de casualidad- ¿existe el destino?- se ha encontrado con él. Es la carta que los separó la que los vuelve a unir- me voy creyendo que sí, que existe-. ¿A dónde quieres viajar? A dónde tu me quieras llevar, es el dialogo que termina la película- si no existe, al menos hoy creo en las millones de coincidencias que hicieron que nuestras vidas se toparan de esta manera tan radical para mí-.
Entonces, me explica este director de historias incontables, de colores imposibles, de películas inolvidables, que existen esas millones de coincidencias que me hicieron llegar hasta ti, son ellas las que han hecho que hoy no me ames- bueno, hay más razones que estas para que no lo hagas- pero son también aquellas coincidencias las que dirán después de que dejemos pasar el tiempo- inventado por hombres insensatos incapaces de tragar libertad- cual es la cantidad exacta de centímetros que tiene que haber entre tu cuerpo y el mío. ¿Quién sabe si algún día me invitas a viajar?- creeme, yo iría hasta donde tú me quieras llevar-.
PD: Este es mi comentario acerca de la película
"Chunking Express" de
Wong Kar Wai.