lunes, 22 de agosto de 2011

Parecido a Crecer


Ya sé que parece que los jóvenes no piensan, que su mirada no vaga por el vidrio de una micro. Lo sé. De todas formas es incontenible en mí, las mariposas están ahí, en mi cabeza, y no se van a ir. De alguna forma la culpa y el miedo se acumulan por igual en mi interior, se envuelven con el frío y duele, duele tanto, pero siempre es mejor así. Yo no puedo volver el tiempo atrás, ni volverlo hacia delante, ni pausarlo, ni alejarlo, ni hacerlo sangrar hasta morir, sin embargo lo he hecho, ¿no? Una y otra vez he vuelto en el tiempo y he pensado en el futuro, he renegado y escapado de él y lo he matado con mi desprecio. Y está bien, ha sido mi decisión y está bien, porque he pensando las consecuencias, el desgaste y el daño y he pensando en esas ganancias que no lo parecen, que dejan las manos partidas y las lágrimas secas y está bien, después de todo no quiero mucho, solo llegar a sentir alguna vez que valió la pena decidir tomar la responsabilidad de ser. Quiero decir que no puedo rehacer lo que ha dañado a otros, solo puedo pensar y asumir y volver a partir, que no puedo dejar de cambiar de opinión, pero que soy igual a ayer, que finalmente se trata de entender que hay cosas que cambiar, retomar, que siempre es momento de empezar. Quiero asumir la culpa de no haberla asumido antes, quiero tomar la responsabilidad y, aunque seamos arena de desierto, pensar que hacemos bien, que mi educación me obliga, que saber me obliga, que entender me obliga, me obliga a estar de pie, a correr, a decir, a pensar, a hacer, a no dejar las cosas ir y venir, quiero saberlo así y que vuelva la niña de las causas perdidas y se una a esa otra que quiere estar alejada y sean ambas la que soy yo, que no puede dejar de estar consigo misma, pero que quiere ver que estás calles están llenitas de gente que se saben personas y que eso obliga. A lo mejor yo aún quiero derretirme en la pared, huir y no volver, a lo mejor algún día ocurra, pero hoy quiero quedarme, quiero decirle a mamá que la quiero antes de que la vida me abrume y quiera refugiarme en su útero de colores, que no necesito grietas para entender que a ella le costo, quiero agradecer a quienes estuvieron más allá de que debían estar, a quienes llegaron y se quedaron y no tenían porqué, quiero asumir la responsabilidad de amarlos, de tener un corazón que se lleno de ellos. No necesito un ocaso para eso. Siempre supe que nadie va hacia un lugar, que todos escapan de otro, sí, siempre lo supe, así como sé que los aviones no llevan deseos ocultos, pero a veces cuando esos murmullos que narran se cuelan en mis noches sin sueño yo creo que no hay lugar al que ir, que somos un montón los que fuimos arrojados asfixiados. Pero hoy no voy a huir, hay que dejar tiempo para después.
No hay necesidad de entender ni de entenderme, las pequeñas huelgas de mi vida han sido conmigo misma, años sin usar reloj ni celular, años negándome a socializar más de la cuenta, sin ser puntual, sin ser simpática, sin dejar de fingir demencia, años caminando sin querer llegar a alguna parte, años teniendo amigos imaginarios, hablando sola, ideando planes en el baño, solo para demostrar que la vida puede ser más azul, que te puede hacer feliz la lluvia, que la vida tiene un revés y que yo quiero verlo, que el problema de un mundo redondo es que las circunferencias tienen infinitos puntos y luego he decidido que quiero todo lo que deje, porque se puede volver e ir. ¿Crecer es parecido a esto? Cuando volar es como subir a un columpio, para mi crecer te ata a tierra y te levanta un centímetro hacia arriba, a lo mejor cuando todos simplemente tragan, yo estoy intentando saber qué como, estoy intentando masticar tierra, queriendo decir que no quiero que la vida simplemente pase, quiero entender y aguantar el miedo.

Ya sé que se supone que los jóvenes no piensan, pero mi corazón se escurre cuando me pierdo entre el vidrio de una micro, mis labios y mis oídos se llenan de miedo, porque yo no sé a dónde vamos o si vamos y si iremos a llegar.

Entre todos hicimos este escrito


El otro día recorde que cuando vimos las vanguardias literarias en el liceo hicimos algunos juegos para comprenderlas mejor, no recuerdo muy bien, pero creo que fue con el Dadaísmo que el juego consistía en que cada persona del curso hacía una frase y luego las frases de todos armaban un cuento; claro, uno que no se comprendía mucho, pero que a la vez era divertido, porque sea como sea los seres humanos organizan y crean un sentido para lo que ven, escuchan o leen. En fin, en facebook le pedí a la gente que me mandará frases y aquí está el resultado de ese (con puntos y comas añadidos para que fueran más que un montón de frases juntas):

"El clima está bipolar,
a la Natty le violenta que la plaza de la aviación le quede tan lejos de casa!
Y al despertar el camello descubrió que tenía arena en las pestañas.
Tengo la boca llena de tierra.
Nuestras fincas colindan con el más allá.
La amistad es mucho más trágica que el amor. Dura más.
Felipe se la come,
hasta la médula de mis huesos"

Me gusto porque el sin sentido igual tiene un sentido, además parece tan nostalgico, hasta que las últimas frases lo rompen todo y queda bien.


miércoles, 17 de agosto de 2011

De cine y cosas serias (quizás, tal vez, aburridas)


El año pasado para mi clase de comunicación social hice un ensayo acerca del discurso de “Machuca” comparado con el de “Tony Manero”, dicho ensayo abordo el cine como un “dibujador de realidad” que, en el fondo, plantea que el cine es un espacio artístico y cultural que en Chile funciona para establecer nuestra identidad, nos dice quiénes, cómo y cuándo fuimos, también mostrando aquello que no seremos, además se plantea que, por alguna razón, es EL ámbito artístico que genera esto, tal vez porque es más popular que la literatura, quizás porque es más constante que la música, en fin. Si alguien ha visto estas películas sabe que lo que tienen en común es la época militar, ese es el tema que ha seguido reinando en el acontecer cultural chileno. Parece que en Chile el punto de partida del ahora es ese. Sin ahondar más allá en mi ensayo y en esas películas, lo que quiero establecer es que a mi modo de ver ese es el rol que el cine ha jugado en Chile, como dije, decirnos, decirnos lo que fuimos, lo que somos, lo que no seremos y a modo de prueba cito el éxito de “Violeta se fue a los Cielos”, porque más allá de retratar una vida, se trata de decir lo que fue esa vida para una sociedad.

Y lo que quiero contar es que el otro día ví “La Vida de los Peces” y entendí su éxito en festivales, porqué gano el Goya. Ésta es una película que se aleja claramente del hecho de dibujar nuestra identidad, pese al intento de generar un ambiente familiar a nosotros los chilenos, es una historia, que allá y acá, en cualquier sitio quedaba bien, no necesita el respaldo de hablar sobre una sociedad en específico, así su narración apunta todo el tiempo desde un “yo”, con lo que me refiero a que es la reflexión del protagonista, es “él” en toda su magnitud, ni la otra protagonista es tan “yo” como lo es él, y no tiene que ver solo con lo que dicen, si no que se relaciona también al manejo de cámara que permite verlo todo en su perspectiva, que es la del individuo y no otra, así más bien termina siendo una película más posmodernista, más europea, que de un Chile que todavía quiere dibujar una sociedad, o aún mayor, de una Latinoamérica que aún quiere reconocerse. Me gustaría plantear acá que me parece una situación asimilable a Wong Kar Wai y el encanto que genera en Occidente, sus películas también hablan siempre desde un “yo” y su cámara y fotografía siempre apuntan a un imposible, a un espacio irreproducible en la realidad, por lo que tampoco está en la labor de dibujar una identidad hacia la sociedad de la que viene, distinto es, por ejemplo, el caso de Kim Ki Duk, que centra sus esfuerzos en ser un dibujador de realidades. Creo que hay un problema con “La Vida de los Peces” y que es el diálogo, Wong Kar Wai ha conseguido dialogar de la forma china, que es parte del encanto que genera en Occidente, mostrar esta realidad con la que se pueden identificar, pero mostrarla desde algo ajeno que es el modo de narrar chino, que, finalmente, es desde los silencios, los silencios dicen mucho más, en cambio “La Vida de los peces”, entendiendo que la forma latina es de decirlo todo, no logra hacerlo natural y, por ende, muchos diálogos resultan forzadísimos y no permiten el desarrollo del trabajo de los actores.

¿Bueno o malo que una película se aleje tanto de su sociedad? A mí me parece que ni lo uno ni lo otro, es solo una posibilidad más, creo que acá se trata mucho más de narrar, y en eso Bize gana porque encuentra su propio estilo y más allá de todo, quiero decir también que me mata el tema que trata la película, esa vida que pasa para todos, menos para unos pocos que miran desde fuera, que viven en un paréntesis constante que avanza, pero no, que se quedaron en otro tiempo y ya no pueden volver a ningún lado.

Y eso, más que nada quería contar todo eso que pienso cuando veo una película y la perspectiva desde la que pienso. Esto no intenta ser un ensayo, solo el contar algo.