El año pasado para mi clase de comunicación social hice un ensayo acerca del discurso de “Machuca” comparado con el de “Tony Manero”, dicho ensayo abordo el cine como un “dibujador de realidad” que, en el fondo, plantea que el cine es un espacio artístico y cultural que en Chile funciona para establecer nuestra identidad, nos dice quiénes, cómo y cuándo fuimos, también mostrando aquello que no seremos, además se plantea que, por alguna razón, es EL ámbito artístico que genera esto, tal vez porque es más popular que la literatura, quizás porque es más constante que la música, en fin. Si alguien ha visto estas películas sabe que lo que tienen en común es la época militar, ese es el tema que ha seguido reinando en el acontecer cultural chileno. Parece que en Chile el punto de partida del ahora es ese. Sin ahondar más allá en mi ensayo y en esas películas, lo que quiero establecer es que a mi modo de ver ese es el rol que el cine ha jugado en Chile, como dije, decirnos, decirnos lo que fuimos, lo que somos, lo que no seremos y a modo de prueba cito el éxito de “Violeta se fue a los Cielos”, porque más allá de retratar una vida, se trata de decir lo que fue esa vida para una sociedad.
Y lo que quiero contar es que el otro día ví “La Vida de los Peces” y entendí su éxito en festivales, porqué gano el Goya. Ésta es una película que se aleja claramente del hecho de dibujar nuestra identidad, pese al intento de generar un ambiente familiar a nosotros los chilenos, es una historia, que allá y acá, en cualquier sitio quedaba bien, no necesita el respaldo de hablar sobre una sociedad en específico, así su narración apunta todo el tiempo desde un “yo”, con lo que me refiero a que es la reflexión del protagonista, es “él” en toda su magnitud, ni la otra protagonista es tan “yo” como lo es él, y no tiene que ver solo con lo que dicen, si no que se relaciona también al manejo de cámara que permite verlo todo en su perspectiva, que es la del individuo y no otra, así más bien termina siendo una película más posmodernista, más europea, que de un Chile que todavía quiere dibujar una sociedad, o aún mayor, de una Latinoamérica que aún quiere reconocerse. Me gustaría plantear acá que me parece una situación asimilable a Wong Kar Wai y el encanto que genera en Occidente, sus películas también hablan siempre desde un “yo” y su cámara y fotografía siempre apuntan a un imposible, a un espacio irreproducible en la realidad, por lo que tampoco está en la labor de dibujar una identidad hacia la sociedad de la que viene, distinto es, por ejemplo, el caso de Kim Ki Duk, que centra sus esfuerzos en ser un dibujador de realidades. Creo que hay un problema con “La Vida de los Peces” y que es el diálogo, Wong Kar Wai ha conseguido dialogar de la forma china, que es parte del encanto que genera en Occidente, mostrar esta realidad con la que se pueden identificar, pero mostrarla desde algo ajeno que es el modo de narrar chino, que, finalmente, es desde los silencios, los silencios dicen mucho más, en cambio “La Vida de los peces”, entendiendo que la forma latina es de decirlo todo, no logra hacerlo natural y, por ende, muchos diálogos resultan forzadísimos y no permiten el desarrollo del trabajo de los actores.
¿Bueno o malo que una película se aleje tanto de su sociedad? A mí me parece que ni lo uno ni lo otro, es solo una posibilidad más, creo que acá se trata mucho más de narrar, y en eso Bize gana porque encuentra su propio estilo y más allá de todo, quiero decir también que me mata el tema que trata la película, esa vida que pasa para todos, menos para unos pocos que miran desde fuera, que viven en un paréntesis constante que avanza, pero no, que se quedaron en otro tiempo y ya no pueden volver a ningún lado.
Y eso, más que nada quería contar todo eso que pienso cuando veo una película y la perspectiva desde la que pienso. Esto no intenta ser un ensayo, solo el contar algo.
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