miércoles, 29 de febrero de 2012

Let me


Salio a buscar un pájaro de canto rosado, medio de mentiras, medio de verdad.
Estuvo perdido desde el principio porque era de esos humanos irremediables y un poco roto.
De principio a fin, siempre fue el fin.
No se puede encontrar lo que no se conoce, no se puede buscar en medio del vacío.
Le dijeron que consuelo le podía servir y le hablaron del arrullo suave y miel del canto rosa de un pájaro y se olvido que era de esos hombres que solo pueden escuchar el color azul, que había nacido irremediable y un poco roto.
Se encontró con inviernos en cada esquina y en uno especialmente lluvioso, al final del final, pensó que la respuesta a todo era nada y sin sentido.

viernes, 10 de febrero de 2012

Rinoceronte


Un buque de guerra hirió a un ángel que visitaba a la sirena de los ojos de mar tortuoso de un rinoceronte alado, cortando para siempre el hilo que lo sujetaba a la palabra Dios allá en una nube que algunos llamaban el paraíso. Planeó su viaje de regreso en un cohete ruso, en su equipaje guardaba aguja e hilo nuevo, la sirena como despedida le ofreció una canción que se llamaba "amor". En tres suspiros y uno y medio el regreso quedo suspendido y el ángel le dijo a la sirena "regalame tu canción, regalame tu amor". Ella le enseño millones de burbujas mezcladas con mariposas que aleteaban en su estómago y crearon juntos una felicidad desconocida. De a poco, como siempre, todo empeoró, la sirena parecía perdida, su voz no sabía ya de ninguna canción, y al ángel desesperado le explicó que el rinoceronte enamorado tenía sus ojos solo en ti, para descifrar tus palabras escondidas estaba ciego a todo lo demás, y al ángel ahora no podían ver. Y el ángel ofreció tus palabras y el rinoceronte sus ojos dio y quedo ciego, ciego con tus palabras de daga y con el corazón herido, con un amor destruido, vomitando las galaxias más tristes del infinito y el ángel no lo aguantó, quitó sus propios ojos luego de ver tu alma de tiritas. La sirena culpable cantó una serpiente que cosió las alas del ángel nuevamente a la palabra Dios y ahora sus canciones se parecen mucho a un rezo que nadie oirá.

Rinoceronte


Un rinoceronte alado cruzaba la luna 3 veces en la noche, ninguna en el día. Él no conocía tus palabras, tus palabras escondidas por dentro en tus mejillas; ofreció por ellas sus ojos de mar tortuoso a un ángel enamorado de la sirena que vivía en sus pupilas. Tus palabras habían apenas rozado sus oídos cuando ya vomitaba tres galaxias y estornudaba un fuerte amor de sabor a destrucción. Sus ojos ofrecidos te vieron muy a lo lejos herida, vieron que guardabas un alma hecha tiritas y lloraron un poco por un dueño que ya no tenían, que ahora se iba por el infinito de un banco de arena para susurrar en sueños algunas tonteras.

Rinoceronte


Escribí una tontera y te la mandé con pasaje de ida y vuelta, pero tú huiste con ella y el abrigo roto de un hombre que quemaba tus ojos con encanto. Terminaste atascada en un banco de arena, de arena de sueños, de arena de estrellas, de arena de miles de tiempos que guardaba a un rinoceronte que un día me dijo una tontera y que yo te mandé con pasaje de ida y vuelta.

De terror y Dejà Vu


-Oh una madriguera - Dijo con sus labios hinchados y agregó: -Debe haber un conejo- El índice y el pulgar palpitando de emoción.
-Un conejo asesino, mutante y catastrófico - Él respondió y luego quiso comérsela a besos, incluyendo su lunar izquierdo.
Y el conejo huyo, porque Batman y Robin lo seguían.

"Si el amor fuer a caducar, que sea en mil años más"


Quiero volverme noche en ti y que sudemos estrellas,
guardar tu voz en mi para que sea como un agujero negro
y que flotemos en la nada como en un paraíso sin fecha de vencimiento.