miércoles, 7 de mayo de 2014

Stgo.




Santiago es un chico de ojos vacíos que tu crees que no tiene nada que ver con tu vida. Está lleno de heridas de las que le gusta olvidarse. Es feliz a ratos, a veces marcha en alguna protesta y hay muchos días en que nada le interesa. Ha dormido a orillas del Santa Lucía en noches de invierno. Le han humillado en unas cuantas esquinas. Dió su primer beso en el pasto de un parque, usando uniforme en una tarde soleada de un marzo cualquiera. Santiago se rié solo como tú y escucha la misma canción muchas veces cuando llega algunas de esas noches imposibles de ser dormidas. Ya sé que estás aburrido de él. Que eres de esos que se van antes de irse y que nunca regresan. Ya sé que Santiago es una geografía que se pega a la piel y que cuesta quitarse de encima. Es calles ruidosas y es gente apurada y rabiosa. Santiago es una herida. Y es un bulto en la calle que cayó de lo alto de un falo con forma de edificio.

Santiago no tiene nada que ver contigo, pero sigue siendo un poco como nosotros.