
Cuando se apago la tele, ella estaba llorando, decidió, entonces, salir en auto, saco las llaves de una cajita multicolor y corrió, tal vez sería lo mejor ahogarse un rato contra la carretera, orgasmos suicidantes, sedantes de menta y café.
Y estaba de pronto frente a ella, de la nada había salido, lubricado, rosa el conejo gigante.
¿Qué se podría hacer ahora? Sería más fácil tener miel. Ah! No quiero que se me olvide, déjame decirte que tengo celos de que beses a otra chica y de que tus manos acaricien sus caderas y su espalda y me molestaba el bulto de él en los pantalones, nunca nada.
Bailo un rato, era extraño, no sabría decirte si lo hacía muy bien, pero lo hacía y su pelo se movía, me gustaba más cuando lo llevaba corto, pero estaba allí y tenía un clavel, se lo regalaron en un semáforo un payaso con la cara cortada y sus ojos cerrados y tu boca entreabierta, me preguntó si serias así en la cama y yo no sabía que responder, pero no sé, ¿qué dices tú? ¿Probamos para responderle? NO!!! Jajajaja.
Conejo, él, vomitó, se quitó los zapatos con fascinación, sobre sus zapatos azules, a veces se volvía loca, era realista, pero mágica, era moda y tenía glam, y cuando lloraba como que se derretía, en su tina hacía un televisivo programa, no la veía nadie y lo hacía súper bien, bizarro, su productor era gay y verde, ella quería uno azul, nunca le gustaron las mujeres, pero se tiró a varias y sus ojos brillaron de vez en cuando y él! No hablemos de él.
De vez en cuando mentía y ahora había un conejo rosa y vomitivo frente a ella, dolía cuando lo hacía, la excitaba lo nauseabundo, lo grande y redondo, sangraba, sus dientes mordieron sus labios, quise ser yo, recuerdo que alguna vez te grite, y si no lo hice tuve ganas, también de llevarte a mi cama.
Tendía la ropa y se quedaba llena de lagartijas amarillas, de babosas moradas, de uranio radioactivo, no entendía a papá y quería a mamá, la familia era extraña y ella rara, todas las veces gritaban y ella los amaba y al final se fue, de apoco, y un día ya no estuvo más, caminó descalza sobre el tejado y se dejó caer, no era idiota, se rompió un brazo y al otro día tenía listas la maleta, recuerdo que guardo su ipod llenó de recuerdos comprimidos y su oso y sus anhelos y deseos de niña, un poco de ropa y sus zapatillas, no se despidió, yo fui la que le dije adiós y caminó a Concepción y a Japón y se tomaba fotos y las regalaba a un mendigo, siempre se despertaba llorando. Yo quería tanto que fueras feliz.
Ahora ya no pasa nada, arrancó cuando Batman llegó con Robin, sé que te dio pena, princesa, que lo hubieses ocultado tras un árbol y que soñabas con que se hiciera amigo de tu dinosaurio, te dejaron llorando, te apagaron la tele y yo me fui.
PD: Sí, montones de años que no pasaba y algo que contarles? NADA! Y eso por qué? No sé ando retraída, sí? Yo los quiero igual y visitaré todos los blogs en la semana y haré cuento de navidad y esta vez BIZARRO! (Onda, a lo Ed Wood).
Uds piensan que esta entrada habla de alguien? Naa! Como se les ocurre xDDD!
Cariños Cariñosos.