miércoles, 23 de febrero de 2011

Aviones sobre el mar


Me gustan los aviones, porque el principito se encontró con un aviador, porque volar en los cuentos es siempre sinónimo de soñar y cada que puedo los veo pasar y brillar en las noches y tan tontamente suelo pedirles un deseo, por si acaso, por si se cumple, y pienso que esos aviones van llenos de gente que tienen la mirada colmada de ilusiones, de sueños y de anhelos y a veces lo pienso dos veces y puedo ver sus rostros sonrientes por una huida inminente, porque la gente no va a nuevos lugares, solo huye de los lugares conocidos, porque a veces yo también creo que tras cruzar la frontera el aire se respira mejor, que los hombros se alivianan, que es una solución mágica, y me imagino a la gente en los aeropuertos y lo mucho que les pesa la vida en las horas de espera y dejo de ver sueños e ilusiones y veos pies que golpean angustiados y dedos que no paran de sudar...Yo quiero que les vaya bien, quiero que encuentren lo que no pueden encontrar, pero hoy es un día de pena, porque a mi me duele la lejanía, incluso cuando no es de mí, me duele la angustia de sus padres y amigos y del gato de la esquina y porque algún día yo también tomaré un avión pensando quedarse era demasiado díficil y mientras pido deseos cada que puedo, por si acaso, por si se cumple.

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