domingo, 15 de abril de 2012

Feliz cumpleaños Ámbar


Con Alex a veces peleamos un poco y después nos hacemos los buenos escondiéndonos bajo la cama a ver si encontramos monstruos a quién contarles cuentos, cuando él no se da cuenta yo le hago un cariño y cuando él finge molestarle sé que esta sonriendo, y tiene una sonrisa bonita de niño de invierno, de niño sin destino ni final, achinando sus ojitos de mar de sueño mientras mira hacia un costado algo que yo no alcance a crear, algo que va a estar siempre incompleto. Alex dice que yo tengo la culpa y es verdad. Una vez, en un día que no era mi cumpleaños, me regalo piedras para tenerlas siempre en mis bolsillos, cuando le pregunte si puede que hayan sido estrellas me dijo que no fuera tonta, que solo eran un peso, tan encantador que hasta le molestan mis besos en el cuello. Cuando la fiesta termino nos quedamos un rato solos en Jamaica adivinando nuestros pensamientos, él está preocupado por saber lo que comen los rinocerontes y si les gustará más el cariño con la derecha o con la izquierda, yo estoy guardando suspiros ajenos con piedras en mis bolsillos. Cuando Ámbar cree que ha sido suficiente de cumplir años llega para hablarle a Alex con las manos, a Ámbar lo hace verse alto eso de aprender a quedarse (o a irse un poco menos). Alex me dio un papel que cuenta que Nessi ha dicho que ya no quería ser un monstruo y trae escrito por él mismo la palabra "gracias", que Patrañas le ha dicho que la pecera se le hace grande a ratos y que no extraña nada el mar y a mi me da pena que me mienta pero me hacen feliz sus consuelos, el postdata da instrucciones y no necesito leerlo para doblarlo y guardarlo en un bolsillo y agrega que duerma un rato, que él también sabe de palabras.

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