Si me dan a elegir te volvería a conocer bajo las mismas estrellas otra vez. Te lo digo aunque me asuste de solo pensarlo. Mis amigas siempre dicen que somos como dos leones cariñosos y avasalladores. Pienso que sí, que cuando el sol pasa por Marte nos gruñimos un poco. Pero tú lo sabes, somos más como dos peces escurridizos. Y aunque a veces grite palabras que pensó mi estómago y no mi cabeza, me gusta cuando me dices luna lunera. Me encanta que veas más allá de mi histeria. Poder ser el universo de tus sueños. Hacer poesía cuanto te beso. Y me gusta contarte secretos al oído, de la misma forma que Mercurio le susurra al sol. Eres todo Venus, la única forma que sé de amar. Me angustia que puedas llegar a cruzarte con Plutón y pensar que este amor pueda ser imposible. Así que perdóname si no te dejo ir tan lejos, en donde el sol ya no ilumine. Los martes nos pasamos el día en la cama y los jueves siempre pensamos que no tendremos suficiente. Entre medio de todo eso a veces tu mamá todavía nos llama y la imagino llena de anillos intimidantes como las de Saturno. No te preocupa, porque aunque simples como los de Urano nosotros tenemos también los nuestros. A veces este amor es como el mar en Neptuno y podemos estar llenos de grietas de terremotos. No importa si en el cielo siguen habiendo estrellas para querernos. Que si me dan a elegir, elijo todo lo que el horóscopo nos ha hecho.
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