Papá nunca dijo "Te compré en Vietnam". Quizás sabías demasiado bien que la verdad dolía un poco más que las cuerdas en mis muñecas o en mis tobillos. Yo no sé si nací atada, pero estoy segura que no conocería otra forma de morir. Las cuerdas me enseñaron a mantenerme en pie aunque nunca caminé. El asunto es que yo era capaz de intuirme un objeto mucho mejor que él. Sabia que valía más que una silla, pero no más que el puerco que te habían dado de mascota. A mi no me podían comer, pese a tus muchas mordidas. Fuí siempre tu peor negocio y eso que me encontraste de oferta. Ahora, después de muchos juegos y muchos años habías puesto demasiado deseo en mi y no fue díficil robarte las cuerdas de otra comprada en otro país. Te dije palabras bonitas como las que tu decías antes de colocarme en la caja y guardarme en la vitrina mientras te hacía el mismo tatuaje, "Made in China".
#5
No hay comentarios:
Publicar un comentario