Los
domingos la geografía debe ser más grande y por eso nos sentimos rotos
como toda una cordillera perforando tímpanos, como la falla de San
Andrés dividiendonos el pecho, como el círculo polar inundando nuestros
ojo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario