miércoles, 27 de abril de 2011

Días de ayer


Yo no me dediqué a contar los segundos ni las horas ni los días que acababan, ni las semanas ni los meses ni los años que pasaron ni cuantos colores nuevos nacieron en el camino, no me dedique a contar ni las lágrimas ni las sonrisas ni la cantidad de pasos que dí en lluvia o en verano, tampoco me dedique a contar la cantidad de angustias tuyas, la cantidad de euforias que te dejaron derrotada ni tampoco conte la cantidad de centimetros que nos alejaban o nos acercaban, no me dedique a contar la cantidad de canciones que pasaron ni las que nunca se escribieron ni las muchas veces que repetí aquellas que me dejaban medio adolorida, no sé cuántas veces enferme, cuantas bese a mamá, cuantas extrañe a la abuelita, cuantas veces odie a mi hermana y cuantas otras perdí la paciencia con papá, no conte tampoco las horas sin dormir ni los viajes en la micro ni esa cantidad de pensamientos azulados que estorbaban en la cabeza, no sé cuantas jaquecas hubo en todos estos años, cuántas estrellas estuvieron sobre nuestras cabezas ni la cantidad de angustias de luna llena, no sé a cuantos aviones pedí deseos ni cuantas veces me quede perdiendo el tiempo en una fuente de colores, no he contado cuanto te ame ni cuanto ya no tanto ni cuanto falta para ya nada ni cuanto más es irremediable ni cuales fueron los momentos de aceptar que no importaba la forma ni el color de los sentimientos yo siempre estaría a tu lado y tú siempre de mi propio lado, yo no sé cuantas cosas pasaron en todos estos años, ni cuanto hemos cambiado todos, porque yo no me dediqué a contar los segundos ni las horas ni los días que acababan, ni las semanas ni los meses ni los años que pasaron ni cuantos colores nuevos nacieron en el camino, pero a veces llegan de esos días de ayer en días de hoy y todo parece tan claro que es como si pudiera oler, respirar y sentir como en aquellos años y bajar las escaleras y llegar a la cocina teniendo tareas para la escuela y encender la radio y escuchar el programa de esos años y llorar un poco porque a veces siempre es como si esos días hubiesen sido más lindos.

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